Legislación y Reglamentación

REGLAMENTO DE EDUCACION INICIAL PARAGUAY

CAPITULO VII

ORIENTACIONES GENERALES

Metodología

La metodología propuesta se enmarca dentro de la planteada por la Reforma Educativa. Se fundamenta en posturas constructivistas que posibilitan la construcción de saberes, a partir de la realidad concreta que viven los niños y niñas y de los conocimientos previos que poseen.

Se considera fundamental el aprendizaje significativo, para que el niño y la niña se sientan motivados y tengan facilidad para relacionar lo nuevo que aprenden con los saberes adquiridos anteriormente. El aprendizaje compartido y socializador es primordial para que los niños y niñas establezcan en el proceso de su aprendizaje, la diferencia entre lo que son capaces de hacer y aprender por sí solos y lo que son capaces de hacer y aprender con la ayuda de otras personas (sean estas sus pares o adultos). Todo esto basándose en interacciones afectivas y cognitivas de calidad, donde se enfatiza la importancia del juego como principal herramienta didáctica del educador para el aprendizaje integral del niño y niña, relacionado al desarrollo de las competencias como resultado de la movilización de los diferentes saberes: el saber ser, el saber hacer, el saber convivir juntos y el saber conocer.

Desde esta perspectiva se enfatiza el “aprender a aprender”, a través de estrategias cognitivas de investigación, mediante la exploración y descubrimiento, así como la de la reconstrucción de su propio aprendizaje (metacognición). Para ello es fundamental relacionar al niño con el contexto socio cultural y natural en el que se devuelve propiciando experiencias vivenciales de aprendizaje, considerando la inteligencia en una concepción de globalidad, integralidad y diversidad.

Planificación

Planificar es anticipar las acciones educativas que se realizarán en un periodo de tiempo. En ella se registran elementos tales como: objetivos, actividades, recursos de aprendizaje y evaluación.

La planificación debe dar cuenta de lo que es más apropiado hacer en una circunstancia determinada, por consiguiente, es importante rescatar el verdadero sentido que tiene, cual es describir de una manera simple la forma en que el educador organiza el aprendizaje y dispone de un determinado conjunto de elementos que facilite a los niños y niñas tener experiencias de aprendizaje variadas y significativas.

El tipo de planificación a utilizar dependerá de las características del grupo, especialmente en relación a aquellos con necesidades educativas especiales, quienes, en una línea de integración, deben contar con adaptaciones necesarias.

 Criterios a considerar en la planificación

Contextualización: para que el educador pueda ofrecer experiencias pertinentes a los niños y niñas debe educar las acciones educativas a la diversidad cultural, étnica, lingüística, a las necesidades educativas especiales, intereses, fortalezas y características de los niños, su familia y su comunidad. Para ello, es necesario realizar un diagnostico inicial que permita determinar el punto en que se encuentra el niño y la niña, expectativas y necesidades de la familia y la comunidad para orientar la practica pedagógica, constituyéndose esta actividad en la base de una planificación pertinente.

Como parte del diagnostico, es fundamental identificar la lengua materna y el nivel de bilingüismo del niño y la niña para organizar las estrategias pedagógicas a ser implementadas, ya que de esta manera se facilita la adquisición de aprendizajes en su lengua materna, para luego incorporar gradualmente la segunda lengua.

El diagnostico no solo está referido como un criterio a aplicar solo al inicio del año, sino también durante el proceso educativo para identificar los conocimientos previos de los niños y las niñas en cada tema, unidad, o proyecto que se desea desarrollar. De esta manera, el diagnostico deja de ser una instancia realizada sólo a comienzos del año escolar para constituirse en una herramienta permanente del proceso de aprendizaje  y a la vez en un instrumento de evaluación que facilita la tarea educativa.

Selección y gradación de los objetivos: La selección y gradación de los objetivos depende del análisis del diagnostico realizado con los niños y niñas, los padres y la comunidad a comienzos del año escolar. Puede ocurrir que los niños tengan una edad cronológica que los ubica en una etapa de la educación inicial pero el diagnostico puede indicar que hay que trabajar los objetivos de la etapa anterior y posterior.

Flexibilidad: Una de las tareas importantes del educador es la sistematización, entendida como la forma de ordenar en forma secuenciada y lógica la enseñanza y el aprendizaje. Una planificación sistematizada aporta al análisis y la reflexión de los aprendizajes de los niños, y retroalimenta y reorienta la práctica educativa permanentemente. Si bien, toda la planificación sistematizada anticipa experiencias de aprendizaje, también debe ser flexible y posibilitar la adaptación a diferentes situaciones y oportunidades.

Participación: El adulto mediador que lidera el proceso, en todo momento debe propiciar espacios de participación de los niños y niñas, escuchando dudas, inquietudes, permitiendo que éstos aporten ideas, realizando preguntas que sirvan para generar ideas, hipótesis, sentimientos y emociones, así como conocer sus experiencias previas. Así mismo es responsable de propiciar la participación de los padres, madres y/o encargados a través de espacios intencionados o espontáneos como las reuniones, entrevistas, jornadas, actividades recreativas, etc., indagando constantemente sus expectativas y necesidades.

 Integralidad: Considerando que el desarrollo y aprendizaje de las niñas y niñas se da en forma integral, se hace necesario resguardar esta característica en el proceso de planificación, visualizando el equilibrio entre ámbitos, dimensiones y objetivos. En este sentido,  cabe destacar que la diversidad de experiencias de aprendizaje activas y lúdicas, son las que integran los objetivos de las dimensiones de cada ámbito en la planificación, haciendo posible un aprendizaje más significativo. Estrategias, Unidad didáctica y Proyectos de aula favorecen la integralidad.

ESPACIOS EDUCATIVOS

Se concibe como el contexto que favorece o dificulta el proceso educativo del niño y la niña, considera aspectos físicos, organizacionales, funcionales y estéticos tales como: iluminación, ventilación, dimensiones físicas, ambientación, materiales didácticos y distribución del equipamiento.

El espacio educativo, no solo se refiere al aula, sino a otros lugares donde también se pueden llevar a cabo aprendizajes significativos y contextualizados, tales como: patio, plazas, cancha de deporte, mercados, ferias, supermercados, granjas, entre otros. Desde esta perspectiva los espacios educativos se constituyen en una oportunidad para producir aprendizajes de calidad permitiendo a los educadores, organizar y desarrollar procesos educativos dinámicos que rompen los modelos rígidos que se establecen únicamente en el aula, alejados muchas veces de los intereses y necesidades de los niños y las niñas.

TIEMPO EDUCATIVO

Se refiere a los diferentes momentos didácticos o periodos de trabajo para responder a los objetivos que se desea lograr en cada ámbito, con los niños y las niñas, a corto, mediano o largo plazo.

En la distribución del tiempo, es necesario respetar los diferentes ritmos que tienen los niños y niñas en sus distintas etapas, atendiendo su individualidad y singularidad, estableciendo horarios flexibles que contengan experiencias variadas, atendiendo al contexto, necesidades e intereses de los niños. También es importante contemplar espacios para potenciar la relación del niño y la niña con su familia, propiciando actividades que permitan la interacción entre ambos, tales como visitas de los padres, madres o encargados, actividades conjuntas, investigaciones.

EVALUACION

Evaluar es conocer en qué medida la acción educativa y propicia la construcción de conocimientos, la incorporación de valores, el reconocimiento de la diversidad socio – cultural de los niños y las niñas y la posibilidad de resolver situaciones que se les presentan en la vida cotidiana.

En este marco se propone una evaluación como parte integral y natural del aprendizaje. Es decir, que la misma se realiza a través de actividades e interacciones cotidianas significativas que normalmente hacen los niños.

Por lo tanto, la evaluación forma parte del proceso que desarrolla cada niño y niña y contribuye a la toma de decisiones oportunas para mejorar la calidad del proceso educativo.

La evaluación debe considerar además los espacios educativos y los materiales didácticos que se utilizan valorando su pertinencia, significatividad y posibilidades desde las múltiples relaciones que el niño o la niña establece con ellos. En los diferentes ámbitos y dimensiones presentados en este currículo se busca potenciar principalmente el mejoramiento de la calidad de los aprendizajes, por tanto, la promoción o certificación no constituyen aspectos centrales ni relevantes, ya que el tránsito del niño y la niña del nivel inicial al primer ciclo de la educación escolar básica se da en forma natural.

LAS CARACTERISTICAS DE LA EVALUACIÓN

Flexible e Individualizada: Realizando una evaluación diferenciada se respeta a los niños y las niñas en su autonomía, su singularidad, su sello personal, sus fortalezas, estilos cognitivos, capacidades afectivas, intelectuales, motoras y sus ritmos de aprendizaje.

Integral: Considerando al niño y la niña como una totalidad con procesos, funciones, conocimientos, habilidades, actitudes y destrezas, etc., involucrados en su hacer; pensar y sentir.

Continua y Espontanea: Acompañando todas las etapas del proceso de aprendizaje, de manera natural, en las actividades cotidianas que realizan los niños y las niñas a través de diálogos dirigidos, registro anecdótico y de trabajos más significativos que den cuenta de los avances logrados con el propósito de potenciarlos.

Cooperativa: Haciendo participes al niños y a la niña, educador, familia y comunidad generando oportunidades para la auto y coevaluación con el fin de enriquecer y ampliar el proceso evaluativo. Resulta sumamente interesante pensar en el propósito de la evaluación como insumo para la nueva intervención del educador y no como un juicio acabado sobre lo ya conseguido. Esto significa que lejos de rotular al niño y a la niña y limitar sus posibilidades, le permite seguir aprendiendo a través de las nuevas estrategias que el educador pueda construir tomando en cuenta los resultados de su evaluación.